El viernes 07 de Octubre se realizó una nueva jornada de acción mundial por el trabajo decente, llevándose a cabo más de 640 acciones en cerca de 90 países.

El trabajo decente es un concepto impulsado por Naciones Unidas impulsado y creado por el actual Director General de la OIT, el chileno Juan Somavía.

El término y sus alcances promueven un cambio de paradigma en cuanto a las estadísticas del trabajo. En efecto, las mediciones de trabajo decente van más allá de la mera cuantificación de los volúmenes de oferta y demanda de trabajo (más allá de la simple tasa de desempleo).

Según la OIT se entiende trabajo decente como: “Oportunidades para mujeres y hombres de obtener trabajo decente y productivo en condiciones de libertad, igualdad, seguridad y dignidad humana” (ILC, 1999).

A pesar de ser un chileno el director general de la OIT y pese a pertenecer al selecto grupo de los países de la OECD, en Chile existen profundos déficits en materia de trabajo decente. De hecho, si nos midieran fundamentalmente por esa variable, no estaríamos ni cerca de los estándares de la OECD.

En efecto, en Chile estamos lejos del trabajo decente. Y ni éste ni los anteriores Gobiernos se han interesado en poner al trabajo (y al trabajo decente) al centro de una estrategia de desarrollo país.

En la presente columna, se pasará revista sobre 3 indicadores, considerados clave, para medir el trabajo decente y que se enmarcan dentro de la Declaración de la OIT sobre Justicia Social para una Globalización Justa (2008).

El primero de ellos es el subempleo por insuficiencia horaria o también llamado subempleo visible.

Según la XIII y confirmado en la XVI Conferencia Internacional de Estadísticos del Trabajo (CIET), el subempleo visible incluye a las personas que involuntariamente trabajan menos de lo que quisieran.

Los subempleados son trabajadores de medio tiempo que están disponibles y que quieren trabajar por tiempo completo: es el vendedor ambulante que trabaja unas cuantas horas, es la secretaria que solo obtuvo un trabajo de tiempo parcial, es el cajero reponedor del supermercado Bigger que tenía trabajo de tiempo completo y fue despedido para ser contratado por medio tiempo.

De acuerdo a los datos de la última encuesta nacional de empleo, el subempleo visible ha llegado a su nivel más alto de los últimos 30 meses, fecha a partir de la cuál es posible medirlo (Fuente: Fundación SOL).

El subempleo visible decanta en lo que se conoce como tasa de desempleo a tiempo parcial (Ek y Holmlund, 2011). Esto quiere decir que los subempleados deben contabilizarse como medio puesto de desempleo, o desempleo parcial a efectos de construir un indicador de desempleo integral (ver minutas de empleo de la Fundación SOL).

Un segundo indicador clave para medir empleo decente es concentrarse en el empleo formal desde el punto de vista contractual y con presencia de leyes sociales. Para esto se puede utilizar el Índice de Empleo Protegido (IEP). Un empleo se considerará protegido (en el sentido mínimo), si cumple con las condiciones de contrato de trabajo escrito y a tiempo indefinido, pago de cotizaciones previsionales y de salud y cotización en el seguro de cesantía. En Chile del total de los asalariados (que teóricamente debiesen tener empleo protegido) solo un 52,92% cumplen con la condición (para período Julio-Agosto 2011).

El tercer indicador que veremos se refiere al componente de dignidad al cual alude la definición de la OIT. En este punto conviene realizar un análisis de los ingresos derivados del trabajo.

Al observar los resultados de la Primera Encuesta Nacional de Condiciones de Empleo, Trabajo, Calidad de Vida y Salud (ENETS), encuesta que es oficial y producida por el Ministerio de Salud y la Dirección del Trabajo y que constituye la fuente de información más reciente en materia de ingresos (año 2010), se constata que el 90% de los chilenos gana menos de 650 mil pesos, cifra inferior incluso al salario mínimo promedio de los países de la OECD (cifra ajustada por paridad de poder de compra).

Además, el 76% de los trabajadores chilenos, obtiene menos de $350.000, monto que coincide con el Salario Ético del Obsipo Alejandro Goic actualizado por el IPC de los alimentos al 2011. Es decir aproximadamente 8 de 10 personas ganan menos de lo ético (según la Iglesia Católica).

Lo preocupante es que este panorama se ha configurado en un contexto económico de un país que crece sobre el 7%, con una economía supuestamente sana y vigorosa. La pregunta entonces debería ser ¿qué nos espera para los tiempos de crisis? ¿qué nuevo nivel de precariedad habrá que conocer?

En estos días que el trabajo decente debiese estar en el centro de las noticias laborales, esta información es sin duda un duro llamado de atención en pos de avanzar en la Agenda de Trabajo Decente que impulsa la OIT.