Por Andrés del Río

Ayer, 02 de agosto, se votó en la Cámara de Diputados si se aceptaba (o no) la investigación de la denuncia contra el Presidente Michel Temer por corrupción pasiva. Con el apoyo de 264 diputados rechazando la investigación, el Presidente Temer consiguió sobrevivir a una batalla más en la caótica política brasileña. Se necesitaban 346 votos apoyando la apertura del procedimiento criminal en el Supremo Tribunal Federal, pero la oposición alcanzó solamente los 227 votos.

Existen varios análisis sobre la situación brasileña. En este pequeño texto, colocaremos cuatro cuestiones importantes para poder reflexionar sobre el caso específico del desorden en cuestión.

Ilegal, ilegitimo y con ausencia de representación

Sin entrar en los pormenores del impeachment de Dilma Rousseff, en abril de 2016, es necesario decir que el proceso contra la mandataria sufrió de muchísimos problemas. Entre ellos, dos muy relevantes. El primero, el crimen imputado, crimen de responsabilidad. A partir de las pedaladas fiscales, es decir, operaciones presupuestarias con demora en el repaso de dinero a bancos públicos y privados con la intención de aliviar una situación fiscal temporaria, se le imputó a Rousseff dicho crimen. Tanto los presidentes anteriores a ella como el propio Temer, quien dos días después del impeachment sancionó una ley autorizando las pedaladas, utilizaron esa modalidad en su gestión. Por lo tanto, existió, en el caso de Dilma, una selectividad arbitraria y extrema. En segundo lugar, el desvío de finalidad del instituto impeachment. Un instrumento de condición excepcional se utilizó para retirar a una presidenta electa popularmente con 54 millones de votos. En fin, Temer asumió la presidencia tanto por ser el principal articulador del impeachment como por ser el vicepresidente de Rousseff. Así, la ilegalidad del Presidente Temer está en su génesis.

La ilegitimidad proviene por méritos propios: Temer tiene actualmente el 94% de imagen negativa según las últimas encuestas de opinión. O sea, la gente que lo apoya corresponde a menos del 5%. Esta es casi la misma cifra que el margen de error. Con este dato, nadie honestamente puede indicar al gobierno de Temer como un gobierno revestido de legitimidad. Para profundizar el problema, el 81% apoyó la investigación de la denuncia contra Temer, según una encuesta realizada días antes a la votación. Y aquí entra en escena el problema de representación del Gobierno actual. Es decir, a pesar de que el 81% de la población deseaba que se investigue a Michel Temer por las denuncias presentadas, el parlamento votó exactamente lo contrario. Claro, no es la primera vez que el parlamento, durante el gobierno Temer, vota contra lo que la población deseaba.  Es interesante que, hace aproximadamente dos meses, otra encuesta de opinión indicaba que el 85% de la población quería que se convocara a elecciones. Un gobierno de espaldas a los deseos de la población, significa un profundo problema de representación.

Pero a pesar de la ilegalidad de origen, la ilegitimidad del gobierno y la falta de representación de los legisladores, el proceso de votación fue marcado por la hipocresía extendida. En síntesis, de los 513 diputados nacionales, 59 están imputados en la mega causa Lava-Jato. Este número asciende a 91 imputados cuando consideramos diputados y senadores nacionales. Pero si observamos solamente aquellos diputados nacionales que han sido imputados o condenados por la justicia, la cifra asciende a 143 diputados, vale decir, el 28% del total de los diputados nacionales. Esos diputados con problemas en la justicia son los que votaron por la impunidad de Temer.

En definitiva, el 5% de apoyo declarado a Temer es representativo de los sectores que se ven beneficiados con su gobierno. Un gobierno ilegal, ilegítimo y que carece de representación. La única representación que asume es la defensa de los privilegios que los propios legisladores defendieron al votar contra la investigación de presidente Temer.

La denuncia

Esto nos trae el segundo punto: La denuncia. A diferencia del impeachment de Dilma Rousseff que fue presentado por un grupo de abogados opositores, la denuncia contra Temer fue presentada por el Ministerio Público Federal, y ésta fue basada en una intensa investigación de la Policía Federal. En esa investigación se obtuvieron pruebas tanto de videos como de audios. Pruebas fehacientes. Eran 500.000 reales por semana entregados para conseguir el silencio de un ex socio del esquema de corrupción. La votación en la Cámara de diputados rechazó continuar esa investigación presentada por el Ministerio Público Federal, con pruebas extensas. Lo político por sobre las pruebas. En el horizonte existen más batallas a ser trabadas: existen actualmente otras denuncias contra Temer que ya se encuentran en manos del Ministerio Publico y del Supremo Tribunal Federal. Es cuestión de tiempo para que lleguen al conocimiento público, iniciando una nueva lucha política.

La votación contra la denuncia parecía más una defensa del esquema de corrupción por parte de los legisladores, que una expresión del interés de saber qué es lo que está pasando en el Poder Ejecutivo Nacional. El apoyo de Temer fue conseguido a partir de repartos de cargos y dinero, diputados de alquiler. Poco importa la gente, representación no existe. Existe el cuidado de los privilegios. Y en este sentido, Michel Temer supo utilizar todos los  medios legales (y no tan legales) para conseguir el apoyo específico necesario en la votación, a partir de ementas parlamentarias, proyectos específicos y extendido reparto de cargos en las más diversas áreas e instituciones por todo el país. No se estaba decidiendo y votando sobre la denuncia presentada, se estaban repartiendo Brasil. Un costo muy alto para la población.

Las diferencias con el Impeachment de Dilma Rousseff: Los medios al poder

Esto nos hace pensar sobre un tercer punto. ¿Qué diferencias existieron entre este proceso y el de Dilma Rousseff? Algunas características fueron comentadas anteriormente. Pero existen otras más. El impeachment de Dilma fue realizado un día domingo; sólo un canal de TV no pasó en directo la votación. Los canales de comunicación estuvieron semanas incitando manifestaciones contra la presidenta Dilma. En el día de la votación, muchas capitales y ciudades estuvieron tomadas por diversas manifestaciones (a favor y en contra). En las afueras del parlamento, muchísima gente a favor y en contra estaban siguiendo la votación. Las galerías de la Cámara desbordaba de gente y de gritos.

Nada de eso ocurrió en la votación de Temer. El único canal que transmitió partes de la votación fue la Red Globo. No se fomentaron mediáticamente las manifestaciones ni apoyos para la investigación. Existió silencio, un selectivo silencio. Al igual que en las calles. Marginalmente existieron manifestaciones. En los alrededores del Parlamente Parlamento, no había nadie. Y menos en sus galerías. Los únicos gritos eran de los propios parlamentarios. Prepotencia de parlamentarios que saben que es un momento de impunidad y excepción.

Y este punto nos hace reflexionar sobre otros dos que son fundamentales para entender la situación brasileira. Por un lado, la importancia de la TV y medios en general. La TV es la primera fuente de información de la población. No es el diario ni la radio. Los libros son marginales. Es la TV que tiene una penetración casi del 100% de los hogares, en cualquier latitud de la enormidad territorial que es Brasil. Entonces, su papel es fundamental como actor político y como formador de opinión. La narrativa de la votación de la denuncia contra Temer fue muy diferente de la creada contra Dilma Rousseff. Y existen consecuencias por eso y la desmovilización es parte de esa estrategia. Por otro lado, desde el 2013 que Brasil está conmocionado por una seguidilla interminable de eventos políticos de relevancia. Brasil no es un país que suele manifestarse en las calles. Pero desde 2013, incansablemente, las manifestaciones y protestas fueron aumentando hasta la caída de Dilma. A partir de ahí, las movilizaciones provenían de la izquierda (o centro izquierda) en defensa de los derechos sociales garantizados constitucionalmente. Derechos en constante amenaza y parte de ellos aniquilados por el gobierno de Michel Temer. De a poco, esas manifestaciones comenzaron a mermar, producto de diversas variables: el cansancio de la población, la violencia por parte de los agentes de seguridad en las manifestaciones, la pérdida de esperanza, el poco efecto que causaban en el Gobierno de Temer. En fin, por muchos motivos. Sin gente en las calles, poco puede cambiarse la situación actual del Brasil.

El rompecabezas de la izquierda

Y aquí nos lleva al último punto de nuestra pequeña reflexión, que puede ser aplicada a diversos países de la región: los desafíos de la izquierda actual. La votación demostró la ausencia de colaboración y falta de coordinación entre las diferentes líneas de izquierda y centro izquierda para conseguir los votos necesarios para investigar a Michel Temer. Es importante reiterar que el 81% de la población apoyaba la investigación. Pero esas dificultades se presentan en un escenario de radicalización del conservadurismo en el país y en la región. La pérdida en la lucha discursiva, ganada por la derecha, acusando a la izquierda de ser la causa y problema de todo, de la “herencia maldita”. Algunos indican que la izquierda se beneficia con los desastres del gobierno de Temer, creyendo que pueden ganar las próximas elecciones de 2018. Otros indican que los partidos de izquierda están enfrentados y con pocos puentes. También indican sobre los desafíos de la presencia de Lula da Silva en la próxima elección. La dificultad de reconstruir las bases de forma popular para poder retornar al poder con un proyecto nacional e inclusivo, es un desafío que todavía está por ser enfrentado. La realidad nos muestra que a cada día que pasa, el gobierno de Temer reduce la democracia y torna a Brasil un campo fértil para la violencia, el aumento de la pobreza y el descrédito por la política. Y en ese escenario, en general, tiende a beneficiarse los peores actores de un escenario político: los fascistas, los autoritarios y aquellos que creen que los militares son la reserva moral del país para colocar nuevamente el país en el camino correcto.

Ayer no se votó contra la investigación de Temer. Ayer se votó por una peor democracia, más chica, menos representativa, menos inclusiva y con un horizonte en la violencia y el autoritarismo.


Andrés del Río es Doctor en Ciencia Política y profesor adjunto del Instituto de Educação de Angra dos Reis de la Universidade Federal Fluminense.