Mientras escribimos estas líneas, el segmento político hoy en día conocido como la Nueva Mayoría está atravesando por un período de intensa pero silenciosa actividad. La conformación de los equipos dirigenciales del próximo gobierno representa la hora cero del período político que se aproxima en marzo. Cuando ya son conocidos los nombres de quienes representarán a estudiantes y trabajadores durante el próximo año, la identidad de los ministros de Educación, del Trabajo y Previsión Social, de Hacienda, de SEGPRES, así como de sus respectivos subsecretarios, constituirá más que una “señal”, como acostumbra decir la prensa: representará un mapa de ruta, por lo menos, del primer año de gobierno. Y en este contexto, hay una pregunta que se vuelve evidente: ¿se incorporarán al gobierno los cuadros técnicos de la antigua Concertación más vinculados, ideológica y laboralmente, al modelo cuestionado por estudiantes y trabajadores?

Esta pregunta requiere algo de contextualización. La política moderna en Chile, como muestra Silva (2010), siempre ha presentado una importante participación de cuadros tecnocráticos o tecnopols, en la denominación de Domínguez (1996). Esta participación habitualmente ha sobrepasado el ámbito de la mera gestión para alcanzar aquel de la conducción política propiamente tal.

Así, si en la formulación e implantación del proyecto neoliberal tuvieron un destacado rol aquellos tecnopols conocidos como los Chicago Boys, en la transformación de dicho proyecto en uno de ‘neoliberalismo con rostro humano’ (Atria, 2013) jugaron un papel central aquellos tecnopols que, de manera analógica, podríamos denominar colectivamente como Cieplan Boys. El grupo de CIEPLAN se extiende desde su líder histórico, Alejandro Foxley, hasta su sucesor en el Ministerio de Hacienda, Andrés Velasco, pasando por uno de sus integrantes más cercanos a los espacios de poder real en lo público y lo privado, René Cortázar. La red de los Cieplan Boys alcanza a tecnopols que han desempeñado labores desde espacios tan “despolitizados” como el Banco Central (José de Gregorio) o el cargo de senador designado (Edgardo Boeninger). La pregunta sobre el rol que tendrán en el gobierno de Bachelet es relevante, pues sus dos candidatos más seguros a un eventual rol de gobierno –de Gregorio y Cortázar– son abiertamente contrarios a los cambios constitucionales, educacionales y tributarios anunciados como parte del programa de gobierno.

Los Cieplan Boys son un importante grupo de tecnopols de la antigua Concertación opuestos ideológicamente al programa del nuevo gobierno, pero no son el único grupo cuya suerte es relevante.  Cabe observar que los desplazamientos laborales de conspicuos concertacionistas hacia el espacio privado durante el gobierno de Sebastián Piñera condujeron a la existencia de un nuevo grupo, los Laureate Boys. Los Laureate Boys son más heterogéneos en su conformación disciplinar que los Cieplan o los Chicago, mayoritariamente economistas. Entre los Laureate Boys encontramos abogados como Patricio Zapata o Pilar Armanet; médicos como Hernán Sandoval; e ingenieros comerciales como Pilar Romaguera.

El portavoz implícito de este grupo es, sin duda, José Joaquín Brunner; pues, sin perjuicio de que no encuentre su lugar de empleo en una universidad de propiedad del grupo Laureate, es el ‘intelectual orgánico’ de este grupo económico. Este rol lo adquirió popularizando la tesis de la universidad docente, posmoderna, la que Brunner caracteriza como una transformación más de la idea de universidad, igual de válida que la universidad moderna arraigada en el proyecto de creación de una cultura nacional. De manera bastante posmoderna, Brunner se limita a constatar la existencia de esta fase del desarrollo histórico de la universidad, sin mayores cuestionamientos. A través de este coitus interruptus intelectual, carente de conclusiones evaluativas, Brunner logra esquivar preguntas tales como si las universidades docentes cuentan o no con el personal necesario e idóneo para llevar a cabo sus labores docentes. Y como el propio presidente de la Comisión Nacional de Acreditación ha debido señalar públicamente, las instituciones que se declaran ‘docentes’ casi no tienen profesores de jornada completa.

La coyuntura actual, en que diversas universidades ‘docentes’, varias de ellas investigadas por lucro, han perdido su acreditación, ha llevado a que varios Laureate Boys hayan tenido que salir en defensa de sus fuentes de trabajo a través de declaraciones públicas dirigidas a las decenas de miles de ‘clientes’ de la Universidad de las Américas, uno de los buques insignia del grupo económico transnacional Laureate. Mientras Pilar Armanet apela a las anteriores acreditaciones como ‘precedente’, y Pilar Romaguera afirma que la Prueba de Selección Universitaria no debiera ser un requisito para acceder al sistema universitario, Patricio Zapata llama a no perder la calma contra los ‘prejuicios’ y ‘descalificaciones’. La pregunta que Bachelet habrá de responder prontamente es, entonces, qué rol le asignará a estos Laureate. ¿Volverán Romaguera y Armanet al Ministerio de Educación? ¿Será Zapata uno de los  encargados del proyecto de cambio constitucional?

Una última observación. La conformación de los cuadros ministeriales del gobierno será un momento en que se evidenciará hasta donde está dispuesta a llegar la Presidenta electa. Y esto por más de un motivo. La posibilidad de que un eventual conflicto constituyente se traduzca en la dictación de un decreto presidencial convocando a plebiscito politiza al gabinete completo, desde el Ministro del Interior hasta el Ministro de Cultura. Esto, pues en al menos uno de los varios escenarios posibles, dicho decreto habría de contar con la firma de todos los ministros. Este caso le da un poder de veto sobre el proceso constituyente a todos y cada uno de los integrantes del gabinete. ¿Estarán disponibles, en dicha eventualidad, las firmas de Cortázar, de Gregorio, Zapata, Romaguera, Sandoval, o Armanet? ¿O las de otros que les son políticamente cercanos, como Jorge Burgos, Jorge Correa, o Brunner? ¿Le dará Bachelet a estos tecnopols el poder de bloquear la realización de su programa nombrándolos como parte de su gabinete?

Esas son las interrogantes políticas del presente. Los atisbos de sus respuestas se dejarán ver muy pronto.